Para San Valentín: masa de pizza tradicional

Faltan unos días para que llegue San Valentín, y nosotros que somos de celebrarlo todo, ya lo tenemos preparado😄. Hace unos años, cuando aún no teníamos a nuestras bolitas de algodón, solíamos salir, previa reserva, a celebrarlo a algún restaurante cononcido, y los italianos eran de mis preferidos. Ahora, nuestras cenas de San Valentín han cambiado ligeramente: son en casa, en pijama y en alguna ocasión, somos más de dos.
Existen muchos restaurantes de comida a domicilio que son una delicia, pero si queréis sorprender podéis preparar una romántica cena italiana con una pizza hecha por vosotras mismas. ¡Os aseguro que repetiréis!
Antes de empezar me gustaría explicaros de dónde conseguí esta buenísima receta. Hace muchos años una de mis aficiones era recopilar recortes de recetas y ponerlas en práctica para comprobar si la «cosa» salía bien o no, o si merecía la pena por tiempo de elaboración o dificultad. A día de hoy tengo un considerable montoncito de recetas que desde mi experiencia, merece la pena hacer. Es por eso por lo que no puedo poner una reseña bibliográfica de «el libro» en cuestión, porque la receta que os propongo es de un recorte de revista.
Lo bueno que tiene esta masa de pizza es que la podéis congelar y reservarla para cuando la vayáis a utilizar. El resultado es igual de bueno tanto si es recién amasada como si es descongelada. Espero que la pongáis en práctica muy pronto, y que también se convierta en una de vuestras recetas estrella.
Los ingredientes son:
-50 gr de levadura de panadería
-60 ml de agua templada
-600 gr de harina, más la necesaria para la superficie donde amasar
-250 ml de agua templada
-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
-2 pellizcos de sal

Masa de pizza tradicional

Para elaborar la masa hay  que seguir los siguientes pasos:
En primer lugar debéis deshacer en un bol la levadura de panadería en 60 ml de agua templada, y añadir  esta «pasta» a 60 gr de harina. A continuación amasáis con cuidado hasta obtener una pasta homogénea, que pondréis en un bol espolvoreado con harina. A esta pasta debéis hacerle una cruz con la puntilla de un cuchillo y dejarla fermentar cubriéldola con un trapo.
Masa madre para pizza
Transcurrida una hora, incorporáis en el bol la harina restante, el aceite, la sal y 250ml de agua templada, y trabajáis la masa hasta conseguir una pasta lisa y  homogénea, es decir, que no se pegue a las manos. En el caso de que la masa quede pegajosa incorporaréis un poco de harina y si ocurre lo contrario (que no se pudiera amasar por  estár demasiado «seca») un poco de agua. Pero en ambos caso, debéis hacerlo incorporando poca cantidad hasta conseguir la masa perfecta. Aunque si respetáis las cantidades, no os hará falta.
En ese momento hay que dividir la masa en cuatro partes del mismo peso aproximadamente, y ponerlas en una superficie enharinada, cubiertas con un trapo, para dejarlas fermentar a temperatura ambiente durante una o dos horas.
 Masa de pizza antes de fermentar
Es importante que dispongáis las bolitas separadas, porque crecen bastante. Y mientras van fermentando siempre podéis recoger la cocina, haceros una sesión de cuidado facial, tomaros un té y pensar en los ingredientes que váis a necesitar o diseñar el montaje de la mesa… Cuando levantéis el trapo ya tendréis lista vuestra masa de pizza tradicional!!
Masa de pizza fermentada
Después sólo hay que extender una bola (cada bola equivale a una ración) y colocarla en una bandeja de horno con papel para hornear. Mi pizza básica consiste en una capa de tomate frito y después un poco de cebolla picada, jamón de york a taquitos, unas pequeñas bolitas de sobrasada y queso del que tengamos en ese momento, directamente rallado. Pero este tipo de receta admite todo tipo de ingredientes, así que… imaginación al poder!!
Yo suelo hornearlas 10 minutos a 250 grados y 20 minutos más a 180. Pero ya sabéis que eso depende del tipo de horno. Así que deberéis ir probando.
Con un poco de orégano espolvoreado y servida en una mesa montada con mucho amor, conseguiréis sorprender a vuestra pareja (y a aquellos que se sumen a la cena).
Buon profitto!😋
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Más pequeños detalles para edulcorar nuestra economía

Que difícil puede resultar después de los excesos de Navidad y de las tentadoras rebajas mantenerse en la cresta de la ola, en lo que ha economía del hogar se refiere. Se emplea el término «cuesta de enero», pero… y febrero ¿es un camino llano o aún se nos presenta como el primer mes del año?
En este post os recomiendo algunas prácticas que llevadas a cabo, no sólo a principios de mes sino a lo largo del año, pueden aligerar nuestros gastos. Ahí van:
En primer lugar olvidarnos de envolver los bocatas con papel de aluminio o film. Podemos usar un porta-almuerzos. Exísten muchos modelos de diferentes precios. De los más económicos a los no tanto, pero podemos conseguir los «no tanto» aprobechando un cumple, o pidiéndoselo a los Reyes Magos (qué todo lo pueden!). Algunos de los que utilizo los he comprado a través de dos webs que tienen de todo: tutete.com y minimoi.com. Si os interesa, echad un vistazo a ver cuál es la que más os gusta.
En segudo lugar, sustituir nuestra mascarilla para el rostro por una alternativa económica y natural. ¿Cómo? Sencillamente, elaborando nuestra propia mascarilla con ingredientes que podemos tener en casa facilmente. La que yo me preparo va de maravilla, y no es invención mía no, es una propuesta que hace la conocida blogger Macarena Gea en su libro «Mi guía de estilo»de Editorial Planeta. Es muy sencilla «sólo tienes que mezclar harina de avena (de venta en herboristerías y algunos supermercados) con unepoco de agua mineral. Cuando obtengas una textura densa y cremosa, aplícala con movimientos suaves y circulares, déjala actuar un minuto y aclárala con agua tibia». Si además completáis con una de las cremas low cost recomendadas por la OCU, la hidratación y cuidado de vuestro cutis será de calidad y no superará los 4€ al mes. Yo, que tengo una piel selsible, reactiva y mixta, uso una de estas cremas, concretamente la «crema de día Q10, Cien» de Lidl y estoy encantada.
 
Y finalmente, ampliar el uso que damos al papel higiénico. Cuando hay pequeñines en casa los pañuelos de papel «vuelan», sobre todo en otoño y en invierno. Por eso una buena alternativa puede ser encontrar una cinta o cordón chulo, pasarlo por el rollo de papel higiénico y dejarlo colgado en un lugar discreto y accesible para ellos.
Espero que con estos sobrecitos de edulcorante sumados a los anteriores consigáis aligerar vuestra economía un pelín más.
Si tenéis otras prácticas que funcionen soy toda oídos (ojos).
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Galletas de jengibre sin gluten

Como cada año en Navidad he dedicado alguna que otra tarde a hacer dulces. A veces no doy abasto con tantos preparativos (detallitos para personas muy queridas, tarjetas de Navidad, decoración de la casa…) pero de una forma u otra siempre llego, y encantada. A mi me gusta innovar y apreder cosas nuevas y fue de ese modo como aprendí a hacer galletas de jengibre sin gluten para todos y sobre todo para una persona muy especial (A). La receta original es de lachicadelacasadecaramelo, y es muy fácil. Sólo que con la harina de arroz debéis tener un poco más de paciencia y algunos trucos a tener en cuenta. Si queréis facilitaros la tarea podéis probar primero con harina de trigo.
Para estas ricas galletas necesitáis:
– 450 gr de harina de arroz o de trigo
– 1 cucharadita de bicarbonato sódico
– 1/2 cucharadita de sal
– 1 cucharadita de nuez moscada
– 2 cucharaditas de jengibre
– 2 cucharaditas de canela
– 200 gr de mantquilla sin sal
– 200 gr de azúcar glas
– 1 huevo grande
– 85 gr de miel
Para su elaboración debéis seguir los siguientes pasos.
En primer lugar incorporar a la harina la sal, el bicarbonato, la canela, el jengibre y la nuez moscada. Mezcláis bien con un tenedor y reservais.
Por otro lado, en un bol grande ponéis el azúcar y la mantequilla, que debe estar «en pomada», es decir, con la textura de una crema hidratante. Amasáis bien y añadis el huevo. Seguís amasando y cuando quede una pasta uniforme, incorporáis la miel.
Ya tenemos dos preparados: por un lado la harina con las especias y por otro, la pasta que acabamos de hacer.
Ahora sólo queda incorporar la primera mezcla poco a poco (dos o tres cucharadas soperas cada vez) a la segunda. Eso si, amasando bien cada vez. El resultado será una masa que quizás penséis que nunca se convertirá en galletas, pero aún le queda reposar en la nevera como mínimo una hora envuleta en film transparente.
Pasado este tiempo hay que dejarla fuera un ratín, ya que habrá endurecido mucho.  Y… cuándo es el momento perfecto para empezar a hacer nuestras galletas? Cuando al apretar la masa quede el dedo marcado.
A partir de ahí con un rodillo, unas bandejas de horno con papel de horno, unos moldes y un poco de harina para amasar y evitar que se pegue, podéis precalentar el horno y empezar a hacer vuestras galletas.
El grosor puede ser desde 3 hasta 6 milímetros. Si la galleta es fina quedará más crujiente y si es más gruesa el resultado será más abizcochado.
 
Al emplear harina de arroz debéis espolvorear con harina de arroz la superficie donde vayáis a trabajar, así como la porción de masa (yo divido la masa inicial en cuatro partes). Al pasar el rodillo debéis hacerlo con suavidad y al acabar, retirar con la mano el exceso de harina.
En cuanto tengáis la primera bandeja de galletas las horneáis durante 10 o 15 minutos a 180. Y las dejáis enfriar en una rejilla.
Si habéis respetado las cantidades y seguido los consejos, tendréis unas galletas de jengibre riquísimas.
En mi caso, este año han sido todo un éxito. Han sido parte de los detallitos que les hemos hecho a las «seños» de mis peques y han estado presentes en las bandejas de dulces navideños de comidas, cenas y reuniones familiares.
Los carnavales están cerca y más tarde llegará la pascua. Con unos moldes para galletas de la temática el cuestión sorprenderéis a grandes y pequeños.
Si os anmáis, repetiréis seguro.😉
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Las camisetas son para el verano

Desde hace unos años, cuando llega la cálida estación, dedico alguna tarde a hacer camisetas divertidas para el verano 😉 El diseño es muy básico pero entretenido de hacer y posteriormente de ver.

A diferencia de otros años en esta ocasión me han ayudado mis chicas, y no sólo hemos hecho camisetas para ellas, sino también para los primos más peques.

Lo primero es elegir la temática: nosotras hemos elegido animales que viven en el mar. Y después, como chicas de un papá investigador, hemos «investigado» para conseguir adivinanzas sobre estos animales. En nuestro caso necesitábamos cinco y lo cierto es que fue fácil.

Y ahora os explico cómo y con qué y seguro que os animáis y os ponéis manos a la obra. Los materiales que necesitaréis son:

  • camisetas de algodón
  • lápiz
  • pinturas y rotuladores para textil
  • plancha de cartón
  • pinzas
  • papel
  • plancha

Para trabajar cómodamente lo primero que debéis hacer es vestir la plancha de cartón con la camiseta que hayáis elegido y engancharla con pinzas para que no se mueva. A continuación debéis hacer con el lápiz el diseño en la camiseta: en la parte de delante el dibujo de la solución y en la parte de atrás el texto de la adivinanza.

Después se dibuja, colorea y repasa tanto el dibujo como el texto con los rotuladores y pinturas para textil. Nosotras hemos utilizado estos:

Después sólo hay que dejarlo secar el tiempo recomendado en la caja de pinturas que hayáis elegido.

Transcurrido el tiempo de secado recomendado, se plancha del revés utilizando un papel (yo utilicé un folio) entre la camiseta y la plancha.

Hecho esto, se lava en la lavadora y ya tenéis vuestra camiseta divertida para el verano.

Yo se las pongo para ir a la playa y para ir a las clases de natación en el club naútico, porque es la hora punta de «Lorenzo» y toda protección (crema, camiseta, gorritos…) es poca.

Os animáis?

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Pequeños detalles para edulcorar nuestra economía

El post de hoy va sobre edulcorar, porque es lo que se suele hacer para reducir calorías en nuestro té o café. Todos sabemos, sustituímos el azúcar por una alternativa menos calórica, y no cuesta esfuerzo alguno. Pues ese es un planteamiento que podemos aplicar en nuestro día a día para reducir gastos (calorías) de nuestra economía mensual. 

Algunos de los pequeños gestos que a mí me sirven son:

  • Dar un toque romántico o «natural» a nuestro cuarto de baño haciendo uso de las clásicas y aromáticas pastilla de jabón jabón. Podemos usarlas tanto para lavarnos las manos como para la ducha diaria. Os aseguro que duran más que los jabones líquido que tanto hemos usado. La variedad de pastillas de jabón que existen en el mercado es tanta que seguro que nadie se queda sin sus favoritos. Las mías son éstas: Roger&Gallet y los jabones naturales que se pueden adquirir a través de tiendas de cosmética natural (como Natural Sensia); me encantan.

  • Desayunar sano y como antes. Volver a las tostadas de pan es una opción saludable y económica. Si compramos una barra tenemos para dos o tres desayunos y la variedad que podemos presentar con una tostada es «infinita»: aceite, miel, mantequilla, mermelada, tomate, queso de untar… Mis favoritas son las de aceite con sésamo y las de mermelada (de cualquier fruta). Es difícil aburrirse con tanta variedad.

  • Y para la colada nuestra de cada día, lo mejor es sustituir el suavizante por vinagre. Está claro que no olerá a «perfume», pero tampoco lo consigo con el suavizante o suavizantes que he utilizado. Aunque si sabéis de alguna marca que lo consiga… soy todo oídos, mejor dicho, ojos. Usando vinagre cuidaremos nuestra lavadora y también nuestra ropa. Esta información viene de fuentes muy fiables: el técnico de la lavadora o el fontanero de toda la vida, y de un curso sobre cuidado de textiles que impartieron para personal de El Corte Inglés. También existe una alternativa intermedia: lavar la ropa de trote con vinagre y la de los domingos con suavizante del que perfuma la ropa 😉

Esos son algunos de los sobrecitos de edulcorante que podéis incorporar en vuestro día a día para tener una economía algo más ligera.

Cuántos sobres de «edulcorante», uno o dos?

La que quiera dos, en breve os los traigo.

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Bizcocho de naranja extra-saludable

En estos días de fiesta los picnics invaden los parques y jardines. Hay a quien le encantan los dulces de temporada (mona, torta de pasas y nueces, «panquemao», torrijas…), pero también están aquellos a los que no les acaban del todo. Pues en este post os propongo una receta que sin pretender desbancar a los dulces de Pascua y Semana Santa, sí puede hacerse un huequito en la cesta de mimbre o en el capazo de los más tradicionales con la excusa que está elaborado con producto de la tierra, concretamente de la valenciana. Con este bizcocho de naranja extra-saludable se puede ampliar en variedad y se puede ganar en originalidad. Sin olvidar que está elaborado con ingredientes beneficiosos.

La receta original es de un libro con una difusión pequeñita, que llegó a mí de manos de una persona muy especial y querida en la family «mamá maestra -papá investigador». Yo sólo he variado algunos ingredientes. 

Si estais dispuestos a hacerlo no lo dudeis, os resultará muy sencillo. 

Ingredientes: 

-4 huevos

-10 cucharadas de azúcar (yo he utilizado azúcar de caña)

-10 cucharadas de harina de trigo (yo la he sustituído por harina de trigo integral)

-1 vaso de zumo de naranja

– ralladura de la piel de dos naranjas

-1 vaso de aceite de girasol (lo he sustituido por aceite de oliva arbequina, que es el más apropiado para postres)

-2 cucharadas de levadura en polvo

*Yo le he añadido un par de cucharadas de leche de arroz

Elaboración:

Se baten los huevos con el azúcar y el aceite. El conjunto debe quedar muy espumoso. Se añade el zumo y la ralladura de naranja, y se sigue batiendo.

Se mezcla la levadura con la harina, y se añade poco a poco a la mezcla anterior. Todo ello sin dejar de batir para que quede bien ligado. 

A continuación se vierte en el molde. Como yo uso el de silicona no lo unto con mantequilla, pero si no usais uno de silicona no olvideis después de untar con mantequilla espolvorear con un poco de harina; así sale mejor. 

Se introduce el molde en el horno a temperatura media (120 grado) y se deja cocer una hora aproximadamente. Para asegurarse que está cocido se pincha el bizcocho con una aguja y si sale limpia, ya está preparado. 

Así, una vez hecho, dejar enfriar y después desenmoldar. Es importante respetar este orden, si no puede romperse y sería una pena. 

Espero que podáis comprobar lo sencillo que es hacerlo y lo riquísimo que está. Le hacéis un hueco en vuestra cesta de picnic?

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Cantando un cuento

Hace unos días fuimos la «family» al completo (mamá maestra+papá investigador+los preciosos resultados+abuelita) a ver el concierto de Dani Miquel  Para quien no lo conozca es un «cantacansons» que conecta verdaderamente bien con los más pequeños y con los mayores de todas las edades. Rescata las canciones populares valencianas con un estilo muy particular y presenta nuevas canciones con preciosos y preciado mensajes.  Su música, su estética, los instrumentos que presenta y sus intervenciones entre canción y canción tienen entregados y entretenidísimos a niños y papás.

Nosotros al finalizar el concierto aprovechamos para comprar uno de sus libros «Poema al sol i la lluna» y nos dio hasta para dedicatoria y todo. La biblioteca de las peques es con éste un pelín más grande.

Volviendo al tema, «Poema al sol i la lluna» es un divertido poema cantado con originales ilustracione de Aitana Bernabé  Lo podéis sólo ver, lo podéis leer o cantar. Pero sin duda pasaréis un rato muy divertido. Quién quiere uno?

 

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Y de primero: un buen libro

¿Habéis estado alguna vez en una conversación donde las críticas son el tema central? Sí, yo también. ¿Habéis conocido a alguien que no es capaz de decir una palabra bonita a lo largo de su “discurso”? Sí, y yo. Y en ambas situaciones y en otras similares la negatividad se respira en el ambiente.

Pues bien, hace unos meses leyendo el blog de «cuadernodepili» descubrí este libro: «La ciencia del leguaje positivo» de Luis Castellanos. Es como un purificador para este tipo de casos. A mí me encantan los libros de ensayo: “Un regalo para toda la vida”, “Amar sin miedo a malcriar”, “Las preguntas de la vida”…  son libros que conforme los he ido leyendo los he ido disfrutado (y además, a ellos van asociadas bonitas experiencias). Pero éste que os presento, ya sólo con el título me quedé enganchada. Lo apunté en mi “wishlist”, y pronto se hizo realidad. Llegó a mí cuando más lo necesitaba. Y mientras lo leía (unas cuantas semanas) la vida me puso, llamémosle, otro obstáculo o zancadilla. Entonces agradecí haber dado con él.

¡Es fenomenal hablar, escribir y pensar en positivo, y con este libro se puede conseguir!

¿Vas a apuntarlo en tu lista de deseos?

Si es así, es que quieres vivir en positivo.

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